Dicen que la capacidad de síntesis es una habilidad escencial que pocos realmente poseen, poder simplifcar algo complejo en pocas palabras concisas que describan con exactitud la situación.
Cuando se trata de personas, es algo completamete diferente. Es casi imposible reducir a una persona entera a una palabra pero si se me permite la indulgencia: "Talento y Humildad" son las dos palabras que mejor describen a Emmanuel Reyes.
En sus treinta años se lo ve fuerte, saludable e imponente en su metro ochenta y algo con una contextura física "grande". Los tatuajes que adornan casi toda su piel expuesta pueden dar a primera vista una impresión totalmente falsa de la verdadera historia que ocultan.
"Vos hacés rock seguro" es algo que muchas personas le dicen cuando se enteran que canta y sin adelantarnos demasiado, la respuesta obvia es si, rock también, pero hay mucho más.
Con un registro impecable, que le permite llegar a notas altísimas y un tinte de "grunge" en la voz. Emmanuel interpreta canciones de otros artistas que van desde Chris Cronell (Audioslave) hasta Freddie Mercury (Queen) haciendo un increíble y sorpresivo paso por el pop de las últimas décadas con canciones de Britney Spears y NSYNC por nombrar unos pocos y digo unos pocos porque en el repertorio musical de este hombre hay tantos temas, que podría cantar una semana entera sin repetir ninguno.
Un cover puede ser un homenaje, un intento de hacer exáctamente lo mismo pero con otra voz o puede ser una resignificación del tema en cuestión, con un estilo propio, contar con otras palabras la misma historia.
Esta última posibilidad es la que respira Emmanuel con cada tema que interpreta. Con la guitarra acústica en las manos y el corazón en la garganta deshace cada letra, cada estrófa y las reescribe a su manera, con su experiencia, sus anhelos, sus vivencias y su estilo.
Talento puro, entrenado, afinado, afilado, perfeccionándose todos los días y brillando de a poco un poco más.
Quizás la cualidad artística más sobresaliente de Emmanuel sea su performance en vivo, a pesar de tener una serie de videos grabados disponibles en sus redes sociales que acompañan la decena que suben aquellos que lo escuchan en la calle o en el subterráneo de la ciudad, ninguno de estos logra captar la escencia de su arte. La emoción pura y la energía que transmite su prescencia con el rasgar potente de las cuerdas en el eco de su voz son una experiencia cuasi religiosa, ver para creer.
Hace dos años con un tinte de romanticismo y epopeya, este jóven artista se lanzó a las fauces del Subte de la ciudad de buenos aires donde a prueba y error, con muchos traspiés y un hambre voraz por probarse a sí mismo, conquistó una y otra vez la atención de los transeúntes que se han convertido en sus mayores fanáticos, público y fuente de ingresos.
Desde palabras de aliento y seguidores en sus redes hasta oportunidades de trabajo en eventos y ciclos musicales, las personas que lo escuchan parecen compartir una misma idea: El subte le queda chico.
Pero para él, es enorme.
Humildad. Cuando dije que esta palabra lo describe con la misma seguridad que "talento", estaba siendo generoso. Probablemente sea más humilde de lo que alguien con su talento suele ser en su línea de trabajo. Para empezar, Emmanuel jamás dice que es cantante, ni intérprete ni nada por el estilo a menos que alguien le pregunte que hace de su vida. Difícilmente acceda siquiera a tocar la guitarra en una reunión pequeña, no por hacerse desear sino por una genuina incomodidad introvertida. Es notable la dificultad con la que acepta cumplidos, incluso en ocasiones sonrojándose y jamás dirá que es bueno en lo que hace, como todo artista ni siquiera ve sus propios videos hasta el final, le basta con saber que se grabaron correctamente. Es posible que para muchos, alguien con sus dones debería imponerse con arrogancia por sobre el resto y hacerse ver para conseguir los favores de un sello discográfico o abrirse paso en la industria con los botines de punta. Creo poder decir con toda seguridad, que antes de hacer eso, dejaría la música como un pasatiempo y buscaría trabajo en una oficina del centro porteño.
Para Emmanuel el viaje es tan importante como el destino. No se trata solamente de llegar, sino de cómo. Con su estilo, intenta evitar los cuarenta principales y hace solo lo que siente profundamente resonar en su interior.
La industria de la música es un lugar hostíl y con una entrada muy limitada a pesar de su gran espacio. Se necesita mucha constancia, un poco de suerte y algo real que ofrecer para poder ser una parte significante que llegue a tener la difusión suficiente y sentir que uno hace la diferencia. No tengo la menor duda de la constancia y el talento de este ser que convierte las miradas perdidas y las charlas aisladas de un bar en una masa unánime de personas escuchándolo con atención, sacando fotos y filmando boquiabiertos con la mirada de un niño que acaba de descubrir un mundo nuevo. Tarde pero seguro, Emmanuel Reyes pertenece a un escenario. Mientras tanto en sus espacios, en la Línea D del subte porteño, en su canal de Youtube, en su Instagram y en su Fan Page de Facebook pueden apreciar una fracción de lo que esta persona tiene para ofrecer y llenar sus vidas de música.

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